La infrautilización de los datos en el ámbito empresarial es una realidad que afecta a la mayoría de las organizaciones que cuentan a menudo con multitud de información almacenada pero que no es usada para extraer conocimiento y tomar decisiones acertadas. De hecho, las cifras apuntan a que el 80 por ciento de los datos almacenados  en las organizaciones no se aprovechan, según IDC, lo que supone un gran obstáculo para las estrategias de análisis.

Este bloque de datos se conoce con el nombre de Datos oscuros o Dark Data, y son a menudo una fuente importante de valor añadido en las organizaciones. La realidad es que las empresas solo analizan el 1 por ciento de este tipo de datos, ya que se tratan de datos desordenados, no estructurados y sin etiquetar que normalmente se encuentran en los repositorios de información sin analizar ni procesar.

Se conservan por si son útiles en el futuro y limitan su uso al cumplimiento normativo, pero en realidad no se utilizan para ningún fin, cuando su almacenamiento y seguridad conlleva siempre gastos y riesgos.

Definiendo el Dark Data

Según Deloitte solo el 10 por ciento de los datos se recogen de fuentes estructuradas, es decir datos con un formato bien definido que permiten su análisis, pero hay otra tipología de datos (desestructurados) que pueden ser un recurso clave para generar oportunidades de negocio, pese a parecer irrelevante en un primer inicio, ya que pueden aportar información para mejorar la operatividad de las compañías.

Hablamos de:

  • Archivos log
  • Mails
  • Antiguas versiones de documentos relevantes
  • Vídeos, imágenes
  • Registros de llamadas de clientes
  • Datos de geolocalización del móvil…

Los Dark Data pueden ayudar a entender más a los clientes logrando un mejor enfoque comercial, optimizar procesos de negocio y aumentar el rendimiento de las compañías. Pero bien utilizados también ayudan a optimizar las estrategias de marketing.

Lo que cabe preguntarse es por qué anidan en las organizaciones sin obtener rendimiento. La respuesta está en las desconexiones que a menudo existen entre los departamentos, pero sobre todo a las limitaciones tecnológicas y de capacidad.

Sin embargo el Dark Data puede también sacarse a la luz. El principal reto está en determinar el valor real de estos datos y si merece la pena su análisis. Para ello, los expertos apuntan  contar con medios de selección rápida que estructuren y visualicen los datos identificando la información que contienen, dónde se encuentran y  analizar sobre todo su utilidad. El objetivo es transformar esa información para lograr el máximo aprovechamiento siendo la Inteligencia Artificial, para algunas voces cualificadas, la que puede hacer posible desbloquear esos datos oscuros.

Hoy hay nuevos sistemas de clasificación, almacenamiento y analítica que pueden gestionar esa información. La cuestión estriba en comprender hasta dónde abarcan los datos oscuros en cada compañía, estableciendo auditorías, pero el mayor desafío sigue siendo averiguar qué datos oscuros son útiles y cuáles deberían eliminarse.