“La explotación de los nuevos flujos de información puede mejorar radicalmente el rendimiento de su empresa pero será necesario cambiar la cultura en la toma de decisiones”. Estas palabras proceden de  un artículo publicado en octubre de 2012 en la prestigiosa revista Hardware Business Review (HBR) titulado Bit Data: The Management Revolution donde se dejaba ver el punto de inflexión que supondría ya para muchos negocios una óptima gestión de los datos. Hoy sabemos que su impacto ha supuesto un cambio de paradigma creando una nueva generación de organizaciones que bajo el concepto de inteligentes se sustentan bajo la adopción de cuatro pilares básicos: nube, movilidad, social busines y sobre todo, análisis de datos.

Información, valor seguro para entender el entorno y adaptarse

Las empresas inteligentes son aquellas en la que la información es un valor porque ayuda a comprender el entorno y adaptarse mejor a los cambios. Se caracterizan porque realizan modificaciones constantes en su operativa en función al conocimiento que generan respondiendo a las demandas del entorno. Por tanto, muestran una gran capacidad de adaptación y para ello usan la tecnología como aliada, empleando ésta en base a tres criterios (Fuente: Gartner): Valor, Nivel de disrupción y tipo de impacto.

La primera hace referencia a los desafíos que podría resolver logrando mejores resultados, la segunda señala a la capacidad de la tecnología para cambiar de modelo de negocio o inventar uno nuevo. Por último, la última se detiene en el impacto que tendrá no solo dentro de la empresa sino también fuera de ella.

La analítica de datos (Data Analytics) reúne estas tres características convirtiéndose en pieza clave para el crecimiento de cualquier compañía. Su objetivo es extraer información útil que sirva para identificar áreas clave u errores, mejorar los procesos de negocio, verificar la efectividad de los mismos o influir en las decisiones que se tomen. Sin ella, es muy difícil evolucionar hacia la empresa inteligente que enfoca su atención hoy a cuestiones tan imprescindibles como la experiencia de cliente, mejora de la productividad y cuidar el compromiso por parte de los empleados.

La realidad apunta que cada vez hay más empresas inteligentes: el 61 por ciento de las compañías ya lo son según últimos estudios, pero además cada vez hay más evidencias que una adecuada gestión de los datos impacta directamente en la rentabilidad de las empresas en parcelas como una mayor reducción de costes, capacidad de ofrecer nuevos productos y servicios más alineados con la necesidades del cliente, más seguridad y mayor productividad, entre otros.

La empresa inteligente crea y sobre todo es capaz de construir su futuro continuamente asumiendo el aprendizaje y la reinvención de forma continua y son organizaciones basadas en el conocimiento que aporta siempre la información, junto a la adopción de nuevas tecnologías.

Cinco desafíos a tener en cuenta

Pero obtener los mejores resultados en el entorno empresarial requiere asumir cinco desafíos en la gestión diaria, como recogía la investigación publicada en HBR: Liderazgo, una buena gestión del talento, tecnología idónea, toma de decisiones basadas en conocimiento y una nueva cultura de empresa. Como aseguraba Adrew McAfee y Erik Brynjolfosson, autores del artículo: “La primera pregunta que debe hacerse una organización basada en datos no es qué pensamos, sino qué sabemos y eso requiere alejarse de actuar únicamente en base a corazonadas e instinto”. La evidencia es clara: las decisiones basadas en datos,  tienden  a ser mejores decisiones. Solo aquellas organizaciones que descubran cómo combinar información y sacar valor a la misma se alejarán de sus rivales.