Aprovechar las oportunidades y prepararse para los riesgos, ambos son dos cometidos imprescindibles hoy para cualquier compañía. Junto a ello, la mejora continua conforma el viaje habitual en todas aquellas organizaciones de éxito donde tanto los datos y la gestión de la información forman cada vez más parte imprescindible de la estrategia para poder ser más resilientes, es decir: tener capacidad de ver los cambios antes de que ocurran e implantar mejoras.

Democratización del dato

Hasta hace poco el conocimiento en la empresa era solo exclusivo de un selecto grupo de elegidos, pero la realidad digital impone un horizonte donde se hace necesario la democratización del dato.

Esto significa que caminamos en las organizaciones hacia la disponibilidad y acceso a la información por parte de todos, donde sea más fácil realizar  análisis de datos para generar conocimiento y poder detectar y responder a los cambios en el mercado y el consumo.

Los datos muestran un cierto cambio de paradigma en los últimos años ya  que el 77 por ciento de las compañías ya ha aumentado el uso de fuentes internas y externas, pero paradójicamente solo el 38 por ciento usa esta información en su trabajo diario (Estudio El futuro de los negocios 2020. Accenture)

El dato ya en pleno siglo XXI no puede ser patrimonio de unos expertos sino que debe llegar a cada rincón de la organización y descentralizar la toma de decisiones a todos los niveles Clic para tuitear

El problema radica precisamente en que las herramientas de inteligencia empresarial aún siguen enfocadas en dar respuesta a perfiles cualificados en la gestión de la información, dificultando el acceso, pero también en la ausencia de una cultura del dato en nuestras organizaciones.

Esta tendencia se ha comenzado a romper con el Business Intelligence de tercera generación que ha puesto el foco en la democratización de los datos haciendo que estos lleguen a todos los departamentos y rincones de las compañías, facilitando la toma de decisiones basadas en información a todos los niveles sin necesidad de acudir a un perfil técnico  o tirar del CDO. Este es uno de los pasos más importantes en el camino de la reinvención de nuestros negocios: llevar la analítica a cada rincón de la empresa.

El dato ya en pleno siglo XXI no puede ser patrimonio de unos expertos sino que debe llegar a cada rincón de la organización y descentralizar la toma de decisiones a todos los niveles interconectando equipos para poder ser capaces de responder más rápido. Esto requiere un poder de decisión transversal dando autonomía al empleado.

Fluir, compartir y usar

Responder al potencial de la analítica requiere que la información fluya en la empresa, se comparta y se use en la toma de decisiones sin depender de perfiles técnicos. En este sentido hay que superar la barrera de recolectar datos sin darle un valor diferencial y esto requiere que los datos no estén en manos de unos pocos analistas con habilidades específicas sino empleados capacitados con la tecnología idónea.

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La democratización del datos es el imperativo para llegar a una mejor compresión y utilidad de la información en el seno de las compañías, lo que requiere que la información fluya en la empresa, se comparta de manera gobernada y segura y se use proactivamente para tomar decisiones, sin depender del área TI. La clave está en permitir a los usuarios acceder a toda la información generada en la organización, facilitando la búsqueda de información para encontrar respuestas, pero sobre todo producir análisis fácilmente comprensibles para el usuario.

El futuro apunta a la analítica conversacional incluso como paso para seguir derribando barreras culturales, pero sobre todos poder explotar bien el cien por cien de los datos de la organización.